Historia
 

Este premio que se abre a la luz pública durante estos dias del 2004, nace y se concibe mucho antes. Como muchos otros nacimientos, está ligado a la manifestación de un deseo personal, y compartido con otros.

Un deseo impregnado de la fuerza que emana del hecho de originarse, de emerger, de experiencias vividas que nos tocan profundamente. Fuerza, que entretejida con el propio destino personal y colectivo, acaba transformándose en una posibilidad real y tangible en la trama del tejido social del cual todos formamos parte de una u otra manera.

 

Gemma, alumna de Prácticas de laboratorio durante su segundo curso de Medicina en la UB, inició su contacto con otros compañeros extranjeros en el espacio creado por el Dr. Mezquita con la intención de estimular la investigación en la Facultad de Medicina. Observadora y activa, ya había formado parte de grupos de personas que se prestan a programas relacionados con la búsqueda de nuevos medicamentos, concretamente en los Laboratorios Esteve de Barcelona.

De esta manera, inició su participación en los intercambios que el AECS (Asociación de Estudiantes de Ciencias de la Salud) realizaba durante el curso 1999-00, desplazándose cada verano a diferentes lugares. Finlandia y Viena, como alumna de los mismo. Más tarde Taiwan, ya como coordinadora nacional de estos intercambios internacionales, NORE (National Officer of Research Exchange) de los paises Catalanes y finalmente a Bari (Itàlia), donde su carrera fue truncada por el propio destino el 13 diciembre del 2002.

 
Gemma ya había comenzado los trámites para crear un espacio dedicado a la investigación con su compañera del AECS, Elisabet Esteve Manasanch. Una posibilidad basada en los intercambios que la organización realiza cada verano. De hecho, ya habían conseguido que durante el curso 2002-03, la UB convalidara las posibles Primeras Jornadas con un crédito de libre elección y la UAB con 1 crédito y medio. Unas jornadas que se dedicarían a la presentación de los estudios que los estudiantes habían desarrollado, ya fuera en la propia facultad o en el extranjero.
   

Aquel deseo verbalizado, que había quedado truncado cuando comenzaba a tener vida propia, resurge nuevamente el 16 de marzo del 2004, fecha en que se convoca la primera de una serie de encuentros para reavivarlo. Ya que la intención de este premio, que se inicia durante el curso 2004-05, es mantenerlo vivo y vibrante durante los próximos años gracias a la contribución de Gemma, ahora no personal, pero sí económica. Las donaciones del Premio las hace Gemma, por medio de las personas que la queremos.

Sin embargo, aunque como madre ya manifesté mi deseo de tirar adelante el proyecto iniciado en el momento de conocerlo, nunca hubiera sido posible sin la colaboración y la determinación de todas y cadauna de las personas que con su contribución han hecho posible que finalmente vea la luz: Elisabet Esteve, Dra M.T. Estrach, Dr. Bombí, Dr. Mezquita, Dr. Bachs, Mariona Grané y Héctor Ruiz, especialmente.

Las personas que estimamos perviven, están vivas en nuestra memoria no solamente personal, sino igualmente colectiva. Una memoria que nos hace llegar los deseos de aquellos que abren su mirada más allá de las propias limitaciones. Sólo se necesitaban dos elementos: los otros y la fuerza que emana de la determinación de permitirnos, a veces, ser un instrumento de los demás, un instrumento de la propia hija cuando el orden natural es invertido por el destino personal.


Gemma deseaba profundizar en las posibilidades que la investigación podía ofrecer, tanto a nivel local como internacionalmente, desde su propio mundo como estudiante de Medicina. Se encontraba en Bari junto con la NORE española, Marta Teresa Domínguez de la Torre, con la que compartió su destino. Paolo Fabio Patruno, Director internacional de Intercambios de Investigación, había convocado a los representantes de Cataluña, España, Malta e Italia con la intención de elaborar un primer diseño de los Proyectos de Investigación disponibles para el curso 2002-03.

Queremos colaborar desde este espacio a engendrar un proyecto que abra una brecha de luz a la potenciación de la investigación en nuestro entorno. Aunque somos conscientes del hecho de ser un campo, desgraciadamente poco valorado “aún”.

   
Gemma y todas las personas implicadas en este proyecto, queremos animar a los estudiantes de nuestras Facultades de Medicina, Biología, Bioquímica, Farmacia, Biotecnología y Química a sumergirse en este duro trabajo de observación, constancia y espera activa e infinita para poder contribuir a la mejora de la calidad de vida de las personas que aún estamos a este lado de la existencia.
   
Encarna Romero Buiza
Madre de Gemma
Castelldefels, 19 septiembre 2004