| la persona ... Gemma | | | | | Mi persona Se me pide que prepare un pequeño texto sobre mi hija Gemma y, a pesar de la incertidumbre que tal demanda me representa, decido intentarlo. Soy consciente de que mi mirada será parcial y subjetiva, pero, ¿no son todas las percepciones verdaderamente personales así? Respiro hondo, e incio este intento de plasmar por escrito lo que me sugiere, en estos momentos, la persona de mi querida hija. | | Mi Gemma, que nos acompañó llena de vida durante veintidos años, tuvo prisa desde el principio por compartir su tiempo con nosotros. Esperó a que su hermana, mejor situada que ella para nacer, le abriera paso en el canal compartido de vida, y me hicieron madre un 25 de febrero de 1980, haciéndose realidad así y gracias a ellas un añorado deseo. Habían sido apenas 32 semanas de sentir y vivir sus movimientos en mi vientre, pero habían sido más que suficientes para permitirle vivir sana e intensamente a pesar de sus prisas. Sólamente puedo recordarla como hija. No puedo mirármela, desde otra mirada, desde otra perspectiva. Mi Gemmeta, la Gemma que yo veo, vivió todas las etapas que su tiempo le permitió con plenitud, intensidad y alegría. Desde su querido Instituto Thau hasta su deseo de convertirse en doctora, su espacio y tiempo siempre estuvo lleno de amigos, deporte, actividades y proyectos que le tentaban, en un recorrido unido a tres especiales compañeros de viaje, sus dos amores y su hermana gemela. | | Tuvo la gran suerte de contar con aquellas personas que siendo próximas e íntimas, te permiten compartir los buenos momentos y relativizar las experiencias, no siempre agradables, que la vida nos tiene preparadas. Un compartir a veces no tan sencillo, fluído, amigable, como deseamos, ya que es precisamente en la distancia corta donde los roces nos tocan más profundamente. Y es que son aquellas personas queridas, que a menudo deseamos perfectas, las que irónicamente percibimos más lejanas en los inevitables roces que cualquier convivencia sana conlleva. | La Gemma dedicó mucho tiempo a explicar sus motivos, sus razones, sus porqués, y en esos encuentros y desencuentros, se fue construyendo como persona, como ser independiente de los demás, en el saber que las diferencias son generalmente dolorosas, pero necesarias para poder existir como ser único. Aquellos a los que queremos de verdad, incondicionalmente, los necesitamos mentalmente en la nuestra misma onda, deseamos que entiendan y comprendan nuestros motivos, nuestras razones, nuestros porqués, pero tuvo que aceptar que no siempre es posible. Sus padres nos separamos cuando había vivido trece años. Una nueva realidad que estrechó la relación con su hermana Núria ante la duplicidad de espacios de vida. Era mi deseo más profundo que vivieran el mínimo la pérdida por lo que renuncié a tiempo y espacio con ellas, y por ellas, decidí compartirlas con su padre. Esta renuncia a mi todo femenino, práctica social admitida demasiado a menudo y que limita significativamente las posibilidades de relación de nuestros hijos con sus padres, los dos, encontraba sentido en la posibilidad de que ellas aprendieran a compartir la mitad de ese todo con las personas más importantes en sus vida en aquellos inicios adolescentes, sus padres. Los dos. No encontré otra manera de compensar el dolor que toda ruptura representa, que compartir con mi familia. Aquella que aún era la mía, a pasar de la dureza del momento. Una familia en la que la relación entre sus padres estaba deteriorada. Sin embargo, es a partir de este momento, que nace la Gemma viajera, independiente y desprendida de pertenencias superficiales. | | El tener que abandonar su espacio vital cada mes para compartir su tiempo con la madre o el padre, le ayudó a encontrar la manera de viajar “ligera de equipaje”, sin demasiada carga. Creo que Gemma se esforzó en sacar lo positivo de las incomodidades que los cambios inevitables representan en nuestra vida, y en comprender que nuestras necesidades importantes son pocas. Supo que vale la pena centrarse en lo que queremos, porque quizás no disponemos de demasiado tiempo para realizar nuestras ilusiones y deseos más íntimos. Un saber que potenció su deseo de ser, de existir realmente, en el mundo que le había tocado vivir. | Emergió así una Gemma negociadora, activa, la “Fund’s Raising” para algunos amigos, que en sus incansables ires y venires negociaba, luchaba, argumentaba, .... para llegar a conseguir lo que percibía como más cercano a sus objetivos. Vivia las experiencias que sus estudios de Medicina, su querido básquet, su pareja y su vida familiar le brindaban dedicándose a ellas como sólo una adolescente, que pretende madurar completamente, sabe hacerlo. Una adolescente, porque creo que Gemma logró sentirse bien en la piel de la mujer que había llegado a ser, una conquista que le llevó su tiempo. Así, a veces aparecían en su vida ráfagas de energia agotadoras, actividades múltiples que robaban horas a las noches y el inició en un aprendizaje para pedir ayuda cuando tus deseos sobrepasan tus posibilidades y no estás dispuesta a renunciar a ellos. Es gracies a estos deseos que comenzamos a acercarnos como mujeres a sus veintidos años. És gràcies a aquests desigs que vàrem començar a acostar-nos com a dones als seus vint-i-dos anys. La Gemma convirtió la casa de su madre en una especie de ONU, como la bautizó Miguel, mi compañero. Durante días, semanas, o meses, siempre había un espacio donde las lenguas que se encotraban podian ir desde el estonés, uno de los más lejanos, al cercano francés, pasando por el rumano, el finlandés, ... y como no el inglés y sobre todo, últimamente, el alemán. La lengua de la persona que se había convertido en la más cercana, la más íntima en su vida. Contactos, por tanto con culturas diferentes que agudizaron su observación culinaria, convirtiéndose en una exportadora del “pa amb tomàquet”, “l’escalibada”, la “tortilla de patatas” y del “gazpacho” de su abuela extremeña, entre otros muchos platos. | .  | Dentro y fuera de casa compartía la cocina de sus dos culturas de origen, trayendo y llevando recetas en todas las lenguas que era capaz de hablar, catalán, castellano, inglés, francés, alemán, ... Sus encuentros de amistad siempre estuvieron impregnados de ese sabor culinario al que tan aficionada era y que compatía con su hermana y su primer gran compañero de viaje masculino. | Fue realmente afortunada de poder estar acompañada y querida profundamente por estas dos personas que siempre se esforzaron por dialogar y compartir sus razones, plantear otras miradas posibles de las experiencias vividas, contrastar sus opiniones con la persona que amaban, transformándose los tres en personas cada vez más maduras y arraigadas a los momentos personales, académicos y sociales que vivían. Estas preparaciones culinarias internacionales se originaron en el laboratorio del Dr. Mezquita. Como alumna de segundo de medicina contactó con jovenes investigadores de “más allá de los mares” y con su estimado AECS. A través de él, con él y por él se encontró viviendo los momentos profesionales y personales más importantes de su vida, pues en esta organización encontró su segunda pareja. Se había iniciado como estudiante en segundo de carrera y en dos años siguientes pasó a ser LORE (Local Officer of Research Exchange) y finalmente NORE (National Officer of Research Exchange) Aún recuerdo cómo vibraba y se emocionaba organizando las Jornadas de AGIMED del 2002 en Reus y preparando su presentación. Lo feliz que la hizo esta oportunidad, este reto. Me vienen igualmente a la memoria mis miedos y los de su padre, cuando nos informaba de que marchaba a Finlandia, Viena, Hong Kong o Taiwan. Informados, que no consultados. Recuerdo una sensación, mezcla de alegría y de orgullo, por un lado, ante su capacidad de ser, y de miedo e incertidumbre, por el otro, al sentir bien dentro que la frontera del no ser siempre está demasiado cerca. Una conciencia que se va despertando poco a poco i con los años. | | | | Evidentemente, podría dedicar un espacio a mis quejas, a mis añoranzas y desavenencias. Nada es perfecto y precisamente eso lo hace humano. Tener una hija tan activa, ilusionada con su vida y trabajadora incansable, conlleva ausencias y espacios vacios que en una situación familiar de división compartida y consciente se incrementa doblemente. Difícil es pensar en el otro, en los otros, y más lo es desde una separación. Sin embargo, supimos conseguir que jamás existiera la más mínima duda sobre nuestro cariño, hacia mí, hacia su padre o hacia su hermana. | | | Un cariño que a veces se estrellaba contra nosotros lleno de emociones desbordadas que costaban canalizar, pero que encontraba finalmente el lugar más adecuado. Así, cuando las posibilidades de hablar se distanciaban, nos permitíamos el escribirnos cartas más o menos largas cuyas respuestas siempre estuvieron a punto. Unas respuestas compartidas en general con su hermana Núria, mi Nurietta. Y es que en estos momentos me resulta difícil pensar sólo en ti Gemma. Os pienso juntas, compartiendo las mismas etapas de vida, ilusiones, problemas, encuentros y desencuentros, aunque siempre me esforcé por viviros en vuestra diferencia. ¿Recuerdas cómo de pequeñas la marcábamos con colores? Tú de rojo, y tu hermana de azul. Una diferencia que se evidenciaba más y más en tu deseo de ser, de existir individualmente, y que quizás ahora has llevado a lo más alto. | | | | El último miedo que sentí por ti, hija, me recuerda una de nuestras últimas conversaciones. Te cometé mis temores en relación a tu nueva pareja, lo difícil que resultan las distancias, los inconveniente de ..., todo aquello que como madre deseas evitar a tus hijos. Pero, tu respuesta me dejó sin argumentos. Deseabas vivir la nueva experiencia que la vida te brindaba y habías decidido no renunciar a ella. No era la primera vez que te habías enfrentado a mis miedos, y en esta ocasión ya los habías compartido contigo misma y con tu pareja. Era una decisión consciente y madura que se frustró, pero que te permitió vivir intensamente e ilusionada hasta que tu destino te encontró, con amigos de otros paises y seguramente riendo. Gemmeta, guerrera mía, te quise, te quiero y te querré, todo el tiempo que mi memoria me permita recordarte. Tu mami. Octubre, 2004 | | | | |